Rede Social de Justiça e Direitos Humanos

Impactos del monocultivo de caña en Brasil para la producción de etanol

 Revista Gloobal

Azúcar roja, desiertos verdes. Informe Latinoamericano sobre monocultivos y violaciones al derecho a la alimentación y vivienda adecuadas, el agua, la tierra y el territorio.

 

- Mendonça, Maria Luisa. Impactos del monocultivo de caña en Brasil para la producción de etanol, artigo para o Informe Latinoamericano sobre Monocultivos e Impactos sobre los DDHH, publicado por FIAN Internacional (espanhol e inglês).

 

Autores corporativos:
Centre of Housing Rights and Evictions (autoría)
Foodfirst Information and Action Network (canal; coordinadora)
Movimento dos Atingidos por Barragens (autoría)
Movimiento Campesino de Santiago del Estero (autoría)
Oficina de Coordinación Regional de HIC para América Latina (canal; coordinadora)
Solidaridad Suecia-América Latina (coordinadora)

Autores personales:
Aguilar, Carlos G. (Autor/a)
Altieri, Miguel A. (Autor/a)
Aranda, Darío (Autor/a)
Armbrecht, Inge (Autor/a)
Barreto Monzón, Mirta (Autor/a)
Bechara, Cassia (Autor/a)
Bejarano González, Fernando (Autor/a)
Castro Soto, Gustavo (Autor/a)
Castro Vargas, Soledad (Autor/a)
Cerdas Vega, Gerardo (Autor/a)
Courtis, Christian (Autor/a)
Cuadrado Quesada, Gabriela (Autor/a)
Emanuelli, Maria Silvia (Autor/a; Compilador/a)
Filippini, Ana (Autor/a)
Fradejas, Alberto Alonso (Autor/a)
García, Aniza (Autor/a)
Guity, Ericka (Autor/a)
Jácome López, Germán (Autor/a)
Jonsén, Jennie (Autor/a; Compilador/a)
Landívar García, Natalia (Autor/a)
Mendonça, María Luisa (Autor/a)
Monsalve Suárez, Sonia (Autor/a; Compilador/a)
Navarro, Ricardo (Autor/a)
Rolnik, Raquel (Autor/a)
Zapatta, Alex (Autor/a)

http://www.gloobal.net/iepala/gloobal/fichas/ficha.php?entidad=Textos&id=11499&opcion=documento

 

Brasil

 

 

Impacto del monocultivo de caña para la producción etanol
Este texto contó con la colaboración de Isidoro Revers, Marluce Melo y Plácido Júnior en la investigación que dió como resultado la publicación del informe “Impactos de la producción de caña en la selva y Amazônia”, publicado por la Comisión Pastoral de la Tierra y la Red Social de Justicia y Derechos Humanos en noviembre de 2008, www.social.org.br y www.cptpe.org.br.

Cualquier monocultivo realizado de manera extensiva con un único vegetal provoca impactos socio-ambientales. Además de agotar el suelo reduce la biodiversidad causando devastación ambiental. Desde el punto de vista social, la expulsión de la población rural de sus tierras para dar lugar a los monocultivos causa desempleo y reduce la producción de alimentos, que es realizada principalmente por pequeños y medianos agricultores.

En el caso de la producción de caña de azúcar, desde el plantío hasta la cosecha, los impactos ambientales y sociales son enormes. El uso intensivo de productos químicos hace que la contaminación del suelo y de las aguas sean inevitables. Los agrotóxicos son utilizados desde el proceso de preparación del suelo, con productos para inhibir el nacimiento de hierbas y eliminar insectos. Cuando la caña comienza a brotar se le aplican herbicidas que provocan la contaminación del suelo, del subsuelo y de las fuentes de agua. Las quemas aún son frecuentes en la cosecha de la caña, a pesar del aumento de la mecanización en el sector. Esa práctica destruye los microorganismos del suelo, contamina el aire y causa males respiratorios. La quema de la paja de la caña libera gases que contribuyen al efecto invernadero. El hollín liberado a partir de la misma causa perjuicios al bienestar y a la salud de la población, pues una gran cantidad de cenizas es lanzada sobre las ciudades próximas a las labranzas. En São Paulo, que es el mayor productor de caña del país, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais -INPE), ha alertado que las quemas llevan la humedad relativa del aire a alcanzar niveles extremadamente bajos, entre 13 y 15%.

Un reporte técnico del Ministerio Público del Trabajo del Mato Grosso del Sur, publicado el 6 de mayo del 2008, concluyó que la quema de la caña “resulta en la formación de sustancias potencialmente tóxicas, tales como el monóxido de carbono, amonio y metano, entre otros, siendo el material fino (el que contiene partículas menores o iguales a 10 micrómetros -PM10-) el contaminante que presenta mayor toxicidad y que ha sido más estudiado. Este material está constituido en su mayoría (94%) por partículas que alcanzan las partes más profundas del sistema respiratorio, traspasan la barrera epitelial, llegan al intersticio pulmonar y son responsables del desencadenamiento de enfermedades graves”.

El documento cita diversos estudios científicos, como los del Dr. Marcos Abdo Arbex, médico y perito, que “revelaron que la contaminación atmosférica generada por la quema de la caña de azúcar llevó a un significativo aumento de los casos hospitalarios para tratar el asma”. También fueron citadas otras enfermedades cardíacas, arteriales y cerebro-vasculares, “tanto efectos agudos (aumento de ingresos y de muertes por arritmia, enfermedad isquémica del miocardio y cerebral), como crónicos, por exposición en el largo plazo (aumento de mortalidad por enfermedades cerebro-vasculares y cardíacas)”.

En relación a los problemas sociales, el informe destaca, “el no cumplimiento de la legislación del trabajo y las intoxicaciones de los trabajadores por productos químicos; la muerte de los trabajadores por inhalación de gases cancerígenos; la incidencia de problemas respiratorios, pues la quema libera gas carbónico, ozono, gases de nitrógeno y de azufre (responsables de las lluvias ácidas); además del indeseado hollín (que contiene sustancias cancerígenas) provocado por la quema de paja”. El estudio concluye que “los datos evidencian que la exposición de los cortadores de caña a las partículas generadas durante el proceso de quema de la caña de azúcar constituye un importante factor de riesgo a ser considerado en el análisis y asociación de las posibles causas de la muerte súbita de algunos trabajadores”. Y agrega, “las condiciones de trabajo exponen a los cortadores de caña a contaminantes que llevan al riesgo potencial de enfermar, principalmente, por problemas respiratorios y de cáncer de pulmón”.
[182]

De acuerdo con el investigador Horacio Martins, “uno de los gases responsables del efecto invernadero, el óxido nitroso, tiene como principal fuente de emisión la agricultura y es 310 veces más contaminante que el dióxido de carbono, el más común en la atmósfera”. Martins cita también el problema de la “contaminación de las aguas y del suelo por los agrotóxicos y los herbicidas, así como la saturación de los suelos por los fertilizantes nitrogenados”, además de la “compactación de los suelos por la moto-mecanización pesada”.
[183]

Un estudio sobre el impacto de la producción de etanol sobre las fuentes de agua, publicado por la National Academies Press de los Estados Unidos, revela que “la calidad del agua subterránea, de los ríos, del litoral y de los manantiales puede ser impactada por el creciente uso de fertilizantes y pesticidas utilizados para la producción de los biocombustibles. Los altos niveles de nitrógeno son la principal causa de la disminución del oxígeno en regiones conocidas como ‘zonas de la muerte’, las cuales son letales para la mayoría de los seres vivos. La contaminación sedimentada en lagunas y ríos también puede causar erosión del suelo”.
[184]

Además de la contaminación de los recursos hídricos, se utiliza mucha agua en la producción del etanol. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Natural Resources Research, son necesarios 7 mil litros de agua para cultivar 12 kilos de caña, que son usados para la producción de un litro de etanol. Cada litro de etanol genera 10 litros de agua residual contaminada.

Según un estudio de la agrónoma Marília Castro Lima, de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE), cada litro de etanol producido genera de 10 a 13 litros de vinhoto
[185]. Una parte del vinhoto es utilizada como fertilizante una vez diluida en agua. Varios investigadores han advertido que esta sustancia contamina ríos y fuentes de agua subterráneas. Además, en Brasil la mayor parte de los depósitos de vinhoto no están hechos de cemento, por lo que esa sustancia contamina el subsuelo y los acuíferos.

Otro efecto de la expansión de los monocultivos para la producción de mercancías es el aumento del precio de la tierra. En 2007 este aumento tuvo una media de 18%. Según el profesor José Gilberto de Souza de la Universidad Estatal de São Paulo (UNESP), “esa trayectoria ha sido influenciada de modo más decisivo por la expansión de la caña”.
[186]

Uno de los estudios más importantes sobre la transformación en las formas de utilización de la tierra y su relación con el aumento en las emisiones de carbono fue publicado por la revista Science. Los autores afirman que “la mayoría de los estudios anteriores descubrió que sustituir gasolina por biocombustibles podría reducir la emisión de carbono. Esos análisis no consideraron las emisiones de carbono que ocurren cuando los agricultores, en todo el mundo, responden al alza de precios y convierten bosque y pastos en nuevas plantaciones, para sustituir labranzas de granos que fueron utilizadas para los biocombustibles”.
[187]

El artículo cita el aumento del precio de la soya como factor de influencia para acelerar el desmantelamiento de la Amazonia y estima que su cultivo para la producción de diesel resulta en una “deuda de carbono” que llevaría 319 años para ser compensada. De acuerdo con el investigador Timothy Searchinger, de la Universidad de Princeton, “bosques y pastos guardan mucho carbono, por lo tanto no hay cómo conseguir beneficios al transformar esas tierras en cultivos para bio combustibles”
[188]. Esa investigación demuestra que los efectos de la producción de agrocombustibles deben ser evaluados a partir del estudio de todo el ciclo de la expansión de monocultivos.

En Brasil sabemos que las plantaciones de caña avanzan rápidamente, además de “empujar” la frontera agrícola de las haciendas de ganado y soya. En enero de 2008, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales constató que el etanol producido a partir de la caña de azúcar y el biodiesel hecho a partir de la soya causan más daños al medio ambiente que los combustibles fósiles. La investigación alerta sobre la destrucción ambiental en Brasil, causada por el avance de las plantaciones de caña y soya en la Amazonia, en la Selva Atlántica y en el Bosque. Según el investigador William Laurence, “la producción de combustible, sea de soya o de caña, también causa un aumento en el costo de los alimentos, tanto de forma directa como indirecta”.
[189]

Estos impactos se han intensificado en los últimos años, con el aumento de la inversión gubernamental en la industria del etanol. Según datos de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Companhia Nacional de Abastecimento -CANAB), el área de plantación de caña de azúcar creció de 4.5 millones de hectáreas en 2006 a 8.5 millones de hectáreas en 2008, cuando hubo un crecimiento de 13.9% en la cosecha, con una producción récord de 571.4 millones de toneladas. La producción de etanol llegó a 26.6 mil millones de litros, con la utilización de 325.3 millones de toneladas de caña
[190].

Esa expansión está siendo fortalecida por el Programa Nacional de Biocombustibles, que goza de grandes subsidios por parte del gobierno. Datos del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Banco Nacional de Desenvolvimento Econômico e Social-BNDES) revelan que actualmente hay propuestas de financiamiento que suman 7.2 mil millones de reales (3.5 mil millones de USD). El total de inversiones del banco para la construcción de nuevas centrales debe llegar a los 12.2 mil millones de reales (6 mil millones de USD).

La expansión de la producción de agrocombustibles tiene el efecto de multiplicar la destrucción ambiental, pues en la medida en que aumenta la demanda externa por el producto Brasil es visto como el gran “granero”, tanto para las plantaciones de caña como de soya. En entrevista al periódico Washington Post, Carlo Lovatelli, director comercial de la Bunge, multinacional que controla 93% de la exportación de la soya brasileña, afirma que “si los Estados Unidos disputan la producción de etanol, el precio de la soya tiende a subir y esa demanda será abastecida por Brasil”.
[191]

El efecto dominó también ocurre en la reproducción del ganado. El investigador Sérgio De Zen piensa que, “la llamada ganadería extensiva, organizada en grandes extensiones de tierra, migra ahora hacia el Mato Grosso, Tocantins, hacia la frontera agrícola que amenaza los biomas amazónico y pantanero. De esa forma, el etanol, que en todas las cuentas aparece como alternativa económica viable para el mundo (en el camino hacia la sustitución del combustible fósil) se convierte en una amenaza ambiental”.
[192]

De la misma manera el profesor Antonio Thomaz Júnior del departamento de Geografía de la Universidad Estatal de São Paulo (UNESP) afirma que “la expansión de la caña de azúcar en el Brasil para producción de etanol puede avanzar sobre áreas donde actualmente se cultivan alimentos, además de poner en riesgo la integridad de importantes biomas, como la Amazonia y el Pantanal”.
[193]

Brasil continúa siendo uno de los campeones del mundo en concentración de riqueza y tierra, además de mantener un alto índice de pobreza y hambre. A pesar de todo el potencial agrícola del país, millones de personas sufren la violación de su derecho de acceso a la alimentación. Según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Instituto Brasileiro de Geografia e Estadística-IBGE), 14 millones de personas pasan hambre en el Brasil y más de 72 millones viven en situación de inseguridad alimentaria.

Un modelo de desarrollo compatible con la demanda histórica de los movimientos sociales tendría que priorizar la soberanía alimentaria y realizar la reforma agraria, para garantizar el acceso a la tierra a millones de trabajadores rurales. Al contrario, lo que presenciamos hoy es la legalización de la grilagem
[194] de tierras, favorecida por los órganos públicos, el aumento de la concentración de tierras, la mercantilización de la naturaleza y el incumplimiento de leyes ambientales y del trabajo. Es necesario defender un modelo de desarrollo que priorice la democratización de la tierra y la preservación de recursos naturales, a partir del cumplimiento de los derechos de las comunidades campesinas, indígenas y quilombolas[195].

 

NOTAS:

  1. ® Ministerio Público del Trabajo, REF.: OF/PRT24ª/GAB-HISN/Nº 134/2008 Autores: Sônia Corina Hess, profesora de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul y Heiler Ivens de Souza Natali, procurador del Ministerio Público del Trabajo de Mato Grosso do Sul, 06/05/08.

  2. ® Horacio Martins de Carvalho, Avalanche do Imperialismo Verde, 3/5/07.

  3. ® National Academies Press, Report Considers Impact of Ethanol Production on Water Resources, 10/10/07, http://www.nationalacademies.org/morenews/20071010.html.

  4. ® Vinhoto: Residuo pastoso y de mal olor que sobra tras la destilación de la caña de azúcar fermentada. Nota del traductor.

  5. ® Radioagencia notícias de Planalto, 5/5/08.

  6. ® Science Magazine, 28/2/2008, Use of U.S. Cropland for Biofuels Increases Greenhouse Gases Through Emissions from Land-Use change.

  7. ® Science Magazine, 28/2/2008, Use of U.S. Cropland for Biofuels Increases Greenhouse Gases Through Emissions from Land-Use change.

  8. ® Lusa 09/01/2008, Estudo da “Science” diz que etanol pode ser mais nocivo ao Ambiente do que a gasolina, www.ultimahora.publico.clix.pt/noticia.

  9. ® www.conab.gov.br/conabweb/download.

  10. ® Washington Post, Losing Forests to Fuel Cars: Ethanol Sugarcane Threatens Brazil’s Wooded Savanna, 31/7/07.

  11. ® O Estado de S. Paulo, “Cana invade os pastos e expulsa os rebanhos”, 15/04/07.

  12. ® Cana pode prejudicar meio ambiente e produção de alimentos, 03/04/2007, http://www.reporterbrasil.com.br/exibe.php?id=984.

  13. ® Grilagem: método de apropiación de tierras mediante falsas escrituras de propiedad. Nota del traductor.

  14. ® Descendientes de esclavos que residen en Brasil. Nota del traductor.

 

 

 

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